Mostrando entradas con la etiqueta salado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta salado. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de noviembre de 2017

Judías verdes salteadas con jamón

Bueno, después de muchas semanas publicando unicamente recetas de bizcochos y dulces, hoy por fin, traemos algo salado. No es un plato de alta cocina ni mucho menos, es un básico de esos que todo estudiante universitario debería saber hacer, ya que además de nutritivo y rico te saca de un apuro en más de una ocasión. Un plato de judías verdes con jamón constituye un primer plato ideal, una cena ligera o una guarnición deliciosa.

Lo suyo es hacer esta receta con judías verdes naturales, pero claro, ¿quien tiene tiempo de andar limpiando judías? así que nos conformamos con hacerla con judías en conserva (yo prefiero las conservas en tarro de vidrio a las envasadas en latas o las congeladas) y resulta también muy apañado.

Venga, vamos allá:

Ingredientes para dos personas
400 grs de judías verdes en conserva
3 dientes de ajo
100 gramos de jamón serrano
aceite de oliva
sal

Preparación
Escurrimos las judías verdes del líquido de la conserva y las ponemos debajo del grifo para lavarlas y quitarle todo resto del líquido conservante.

Pelamos los ajos, les quitamos el germen y los troceamos en láminas.

Picamos el jamón en tiras anchas.

En una sartén ponemos 3 cucharadas de aceite de oliva a calentar. Cuando la temperatura del aceite empieza a elevarse, doramos el ajo picadito y el jamón, y a continuación las judías.

Salteamos a fuego medio todos los ingredientes unos diez minutos. Si te gusta que la verdura quede más cocida, saltealo durante cinco minutos más, o hasta que las judías alcancen el punto que a ti te gustan.

Rectificamos el punto de sal dos minutos antes de terminar el salteado.

Y listo para llevar a la mesa. No puede ser más rápido ni más sencillo.


domingo, 15 de enero de 2017

Tapa de jamón ibérico

Algunas mañanas me levanto con ganas de acompañar el café con algo salado. Y cuando eso ocurre apenas puedo resistirme ya que pasa de pascuas a ramos. Y hoy, mira por donde, es uno de esos días. Pero al abrir la nevera y consultar la despensa me he encontrado con que el sábado he arrasado en la cocina y no tenía nada apropiado... ¡y yo que  tenía en la cabeza un poquito de tomate rallado!...¡ay! ni eso tenía en la nevera. Así que dando gracias de que existan pequeños comercios que abran los domingos desde bien temprano, me he acercado a la tiendita cerca de donde yo vivo y he conseguido unos tomates y pan aun calentito, y ya que estaba, como tienen charcutería, me he animado a comprar jamon iberico y un poco de queso manchego. Ya que estamos puestos, voy a mejorar la idea inicial...¿he de conformarme con un poquito de tomate rallado cuando puedo convertirlo en una suculenta tapita mañanera?

Así que he llegado a casa, con mi pan recien hecho, mis tomates de la huerta del pueblo vecino y mis viandas castellanas, y me he  puesto manos a la obra, a fin de acompañar la dosis diaria de leche y cafeina con una tapita que ya quisieran poner las cafeterias cercanas, cumpliendo así, aunque sólo sea por hoy, ese conocido y antipático refrán de a quien madruga dios le ayuda. Una deliciosa forma de empezar el domingo, que compensa por otro lado el haberse desvelado antes de tiempo.

También es verdad que al volver a casa, después del paseito y aún en ayunas, me encontraba ya un poquito famélica y lo de rallar el tomate se me hacía pesado, así que he pasado a la táctica del loncheo para poder terminar mi manjar rápidamente. A continuación, como siempre os dejo la receta completa, que no tiene mucho misterio ni complicación, pero que resulta un apaño muy interesante. 

Ingredientes
Pan (lo más reciente posible)
Aceite de oliva
Jamón Ibérico
Queso Manchego
Tomate para ensalada

Preparación
Cortamos el pan en rebanadas (tantas como tapas queramos tomar). Podemos tostarlo un poco para que este crujiente.

Lavamos bien el tomate y lo partimos en  rodajas muy finas. Reservamos para colocarlo en su lugar.

Ponemos una gota de aceite de oliva en cada rebanada de pan, y cubrimos con rodajas de tomate, una loncha de queso manchego y jamón.

Y ya está lista para comer. No todos los desayunos tienen por qué ser aburridos ¿verdad?

Versión sin queso en vídeo: