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martes, 10 de enero de 2017

Huevos a la cazuela

Soy una fan absoluta del huevo. De pequeña suspiraba siempre cuando a mi alrededor se oían las palabras mágicas "huevos fritos". En aquella época existía la creencia de que comer más de uno o dos huevos por semana perjudicaba los jóvenes hígados de los infantes y elevaban el colesterol (como si alguno supiesemos que era aquello...y que lejos de las recomendaciones actuales de 3-5 huevos semanales), por lo que mi suministro de huevos, a pesar de ser mi alimento favorito, estaba bastante restringido.

Desde que empecé a cocinar en la adolescencia, y sobre todo tras independizarme como una adulta, siempre he hecho variaciones de como preparar los huevos, en tortilla, al plato, o fritos con algún acompañamiento. El origen de esta receta que hoy os traigo se encuentra en un recuerdo de mi marido, que un día tras comer una de estas elaboraciones (eran unos huevos al plato con jamón y guisantes) me comentó que su padre le preparaba unos huevos al plato con un fondo de patatas que estaba para morirse. ¡Para qué dijo más!. Empecé a probar hasta llegar a esta receta, que es bastante similar en sabor, a lo que mi marido recuerda le preparaba de pequeño mi señor suegro.

¿Qué no tienes tiempo de leerla? No te preocupes también puedes ver y escuchar la receta:
Y ahora sí, te la dejo por escrito:

Ingredientes
1 o 2 huevos por persona, dependiendo del tipo de cazuela de barro que vayamos a usar
1 patata pequeña por persona
50 grs de guisantes por ración
3 cucharadas de tomate frito por ración
dos o tres lonchas de jamón por ración
aceite de oliva
cazuelas de barro

Preparación 
Precalentamos el horno a 180º.
Pelamos, lavamos y cortamos las patatas en rodajas muy finas. Las freimos en aceite muy caliente. Una vez que están bien fritas y doraditas, cubrimos el fondo de las cazuelitas de barro con las patatas bien escurridas.

Colocamos encima los guisantes, el jamón y el tomate frito y lo metemos al horno.

En abundante aceite de oliva, freimos los huevos. Una vez fritos colocamos uno o dos huevos -dependiendo del ancho de la cazuela- en cada recipiente y dejamos en el horno entre 7 y 10 minutos.

Sacamos del horno, y servimos. Prepara pan en abundancia para acompañar.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Lentejas con compango

Para guisar las legumbres tengo el vicio de comprar un paquete de compango para fabada. Este paquete contiene un chorizo, una morcilla y un trozo de panceta. Pero si hago lentejas guisadas, o lentejas con chorizo, normalmente me sobra una pieza de carne que corre el riesgo de caer en el olvido y no ser utilizada.

Como no me gusta tirar comida, un dia me atreví a meter el compango entero en las lentejas, y aunque da un sabor muy fuerte (tanto que hay a quien le parece excesivo),  la verdad, no me disgustó el experimento. Las lentejas con compango son contundentes tanto por su sabor como por su aporte proteico  y de carbohidratos, pero están buenisimas, o a mi por lo menos me encantan, y en casa tampoco les hacen ascos.

Así que aquí van mis lentejas sin desperdicio.

Tenemos vídeo:


y para los más lectores, receta:

Ingredientes

1 paquete de compango (1 pieza de chorizo, 1 pieza de morcilla, 1 pieza de panceta)
1 cuarto de pollo
1 cebolla
1 o 2 patatas
1 zanahoria

1 o 2 dientes de ajo
aceite de oliva
pimentón dulce
lentejas ( un par de puñaditos por persona)

Preparación

Ponemos en remojo las lentejas un mínimo de media hora y despues las lavamos bien, apartando las que floten. Pelamos la patata y la zanahoria y las lavamos

En una olla grande ponemos agua a calentar, le añadimos: el cuarto de pollo, el compango,  patat y zanahoria, un chorrito de aceite y las lentejas previamente escurridas y lavadas. El agua tiene que cubrir todos los ingredientes. Lo dejamos cocinarse a fuego medio.

Mientras preparamos un sofrito: pelamos los dientes de ajo y la cebolla y lo picamos todo muy menudito. Ponemos en una sartén un par de cucharadas de aceite de oliva a calentar, y sofreimos la cebolla. Cuando la tenemos doradita añadimos el ajo y una cucharadita de pimentón. Removemos un minutito todo y lo apartamos del fuego. Lo añadimos con cuidado a la olla con los demás ingredientes y dejamos que todo se cocine a fuego medio durante una hora aproximadamente.

En esto de las lentejas cada uno tiene sus gustos: si te gustan caldositas puede añadirse más agua si se va consumiendo demasiado, y si te gustan más espesas tan solo hay que dejarlas cocinarse un poco más. En cualquier caso, hay que probarlas siempre pasada esa hora de cocción, para ver si la legumbre está blandita y si el caldo está como queremos. Es un plato que debido a los ingredientes que lleva no suele necesitar añadirle sal, ya que es muy sabroso.

Una vez que el caldo está a tu gusto y la legumbre blandita, es hora de apartarlo del fuego y prepararnos contra el frio.