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martes, 7 de marzo de 2017

Sandwich mixto con huevo

He de reconocer que nunca fui muy asidua de los sandwiches, excepto del mixto y cuando mis padres me lo pedían en alguna cafeteria. En casa no conseguían que me entrasen por los ojos, prefería cualquier cosa con pan de barra que con pan de sandwich. Pero en la etapa universitaria, cuando muchas noches llegaba tarde a la cena familiar y tenía que improvisar, me dio por usar la tostadora y probar a hacer sandwiches que no solo me llenasen el estómago, sino que además, estuviesen ricos y listos en diez minutos.

Este que comparto hoy, es contundente, y contiene nutrientes de todos los grupos alimenticios y es un festival para un dia con mucho desgaste. Además es un clásico en las cafeterias españolas, por lo que, fue uno de los primeros que pasaron el filtro en mi lista de ensayo y error.

Vale, no me extiendo más, aquí el vídeo-tutorial:
Y aquí la preparación:

Ingredientes (por cada sandwich)
2 rebanadas de pan de molde
un par de hojas de lechuga, o una tacita de ensalada cuatro estaciones
1/2 tomate
1/4 cebolla
1 o 2 cucharaditas de mayonesa
1 huevo
2 lonchas de jamón york cortado para sandwich
1 loncha de queso de sandwich
aceite de oliva

Preparación
Empezamos preparando los ingredientes frios, lavamos bien la lechuga y la troceamos, y hacemos lo mismo con la cebolla y el tomate, partiendolos en aros y rodajas.

Después preparamos el fiambre. Colamos la loncha de que queso sobre una loncha de jamón y cubrimos con la otra loncha.

Ponemos a tostar el pan, utilizando una tostadora o una plancha.

Pasamos por la plancha con una gota de aceite de oliva el fiambre montado.

Y en una sarten con aceite de oliva caliente freímos el huevo.

Por último, cuando ya tenemos todos los elementos, montamos el sandwich: untamos por uan sola cara una  de las rebanadas con mayonesa, coloamos encima la lechuga, el tomate y la cebolla, y sobre los vegetales colocamos el fiambre a la plancha, por último colocamos el huevo frito, procurando que la yema quedemás o menos en el centro del sandwich.

Con ayuda de un vaso de chupito, o con un molde de galletas, recortamos un circulo que sea más o menos el de la circunferencia del huevo de la última rebanada de pan y la colocamos sobre el sandwich. Y tenemos la cena lista.


jueves, 16 de febrero de 2017

Guisantes salteados con jamón

La receta de hoy es una preparación muy, pero que muy sencilla y también muy práctica y resultona, ideal cuando no dispones de mucho tiempo, para preparar una cena rápida, un primer plato o una suculenta guarnición para unos huevos fritos.

Lleva poquitos ingredientes, lo que hace que sea muy económica y es muy nutritiva gracias a la fécula del guisante y a la proteína del jamón.

Vayamos pues con la preparación en formato visual:
Y ahora si, la receta en formato textual:

Ingredientes:
150 grs de guisantes (en conserva) por persona
2 lonchas de jamón por persona
2 o 3 dientes de ajo
aceite de oliva

Preparación:
Lavamos los guisantes y los escurrimos para que no tengan restos del líquido conservante. Reservamos

Picamos el jamon en cuadraditos o tiritas.

Pelamos los dientes de ajo y los cortamos en laminitas.

En una sartén ponemos aceite a calentar y doramos los ajos. Añadimos el jamón y salteamos unos segundos e incorporamos finalmente los guisantes. Salteamos todo junto y lo dejamos terminar a fuego medio entre 5 y diez minutos, hasta que queden blanditos los guisantes. Y ya podemos servir. Podemos acompañar con unas rebanadas de pan tostado o unas rodajas de huevo cocido, depende sobre todo de si lo vas a presentar como entrante o como guarnición.







jueves, 9 de febrero de 2017

Cachopo de ternera

Cuando uno llega por primera vez a Asturias, y ve en el menú de un restaurante cachopo, es probable, si no ha oído  hablar de él, que no sepa a lo que se enfrenta. Dicen los asturianos, si no sale del plato, no es cachopo, y esto se debe a que para preparar el cachopo se utilizan grandes filetes de ternera.

La primera vez que yo quise probarlo primero pregunte al buen mesonero que me atendía qué era un "cachopo" y me explicó. Yo lo identifiqué con el cordonblue, que ya había comido en restaurantes de Madrid, pero claro, no sabía aún las diferencias gastronómicas entre ambos. El cordonblue lo suelen servir con un sólo filete de ternera doblado al centro. El cachopo asturiano lleva dos hermosos filetes de ternera, sin doblar, tan largos como sean, y además se ha convertido en todo un reto para la gastronomía asturiana. El tradicional se rellena de jamón y queso...pero ya hay hasta certámenes del mejor cachopo y se completan de mil formas distintas (especialmente me llaman la atención el que lleva queso cabrales y relleno de champiñones).

La verdad es que el mío, sólo puede ser llamado cachopín, porque aún permanece en el interior de los márgenes de la circunferencia del plato, pero aun así, con un solo ejemplar, te aseguro que no tendrás hambre el resto del día.

Vamós allá, primero con el vídeo:

Y ahora con la preparación (receta fácil donde las haya)

Ingredientes (por cachopo)
2 filetes de ternera
3 o 4 lonchas de jamón
lonchas de queso manchego
huevo
pan rallado
aceite

Preparación:
Cubrimos la mitad de los filetes con jamón serrano o ibérico. El jamón, también lo cubriremos, esta vez con queso. Ponemos otra capa de jamón sobre el queso, y cerramos con otro filete de ternera.

Batimos el huevo, y pasamos los cachopos por el huevo batido, hasta que estén bien impregnados. Despues los empanamos pasándolos por el pan rallado.

Ponemos en una sartén abundante aceite a calentar a fuego medio-alto, y los freimos, hasta que estén bien dorados por ambos lados.

Y a disfrutar del manjar.

TRUCOS:
  1. Procura que los filetes aunque grandes, sean finos, para que no queden  crudos por el centro al freirlos.
  2. Conviene acompañar este plato de ensalada.
  3. La bebida que más le pega es la sidra, pero natural y escanciada.

martes, 10 de enero de 2017

Huevos a la cazuela

Soy una fan absoluta del huevo. De pequeña suspiraba siempre cuando a mi alrededor se oían las palabras mágicas "huevos fritos". En aquella época existía la creencia de que comer más de uno o dos huevos por semana perjudicaba los jóvenes hígados de los infantes y elevaban el colesterol (como si alguno supiesemos que era aquello...y que lejos de las recomendaciones actuales de 3-5 huevos semanales), por lo que mi suministro de huevos, a pesar de ser mi alimento favorito, estaba bastante restringido.

Desde que empecé a cocinar en la adolescencia, y sobre todo tras independizarme como una adulta, siempre he hecho variaciones de como preparar los huevos, en tortilla, al plato, o fritos con algún acompañamiento. El origen de esta receta que hoy os traigo se encuentra en un recuerdo de mi marido, que un día tras comer una de estas elaboraciones (eran unos huevos al plato con jamón y guisantes) me comentó que su padre le preparaba unos huevos al plato con un fondo de patatas que estaba para morirse. ¡Para qué dijo más!. Empecé a probar hasta llegar a esta receta, que es bastante similar en sabor, a lo que mi marido recuerda le preparaba de pequeño mi señor suegro.

¿Qué no tienes tiempo de leerla? No te preocupes también puedes ver y escuchar la receta:
Y ahora sí, te la dejo por escrito:

Ingredientes
1 o 2 huevos por persona, dependiendo del tipo de cazuela de barro que vayamos a usar
1 patata pequeña por persona
50 grs de guisantes por ración
3 cucharadas de tomate frito por ración
dos o tres lonchas de jamón por ración
aceite de oliva
cazuelas de barro

Preparación 
Precalentamos el horno a 180º.
Pelamos, lavamos y cortamos las patatas en rodajas muy finas. Las freimos en aceite muy caliente. Una vez que están bien fritas y doraditas, cubrimos el fondo de las cazuelitas de barro con las patatas bien escurridas.

Colocamos encima los guisantes, el jamón y el tomate frito y lo metemos al horno.

En abundante aceite de oliva, freimos los huevos. Una vez fritos colocamos uno o dos huevos -dependiendo del ancho de la cazuela- en cada recipiente y dejamos en el horno entre 7 y 10 minutos.

Sacamos del horno, y servimos. Prepara pan en abundancia para acompañar.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Croquetas de jamón y pollo

¿Qué sería de la cocina española sin la croqueta? Los mejores cocineros hacen sus versiones de esta singular preparación, surgida de la necesidad de reutilizar los restos de otras comidas. Lo cierto es que aunque está muy extendida en España y la preparamos de todos los sabores, su origen parece ser francés (está interesante la historia de la croqueta según contucocina.com).

Sin duda (y seguro que a ti te pasa lo mismo) las mejores croquetas que he comido nunca eran las de mi madre. Sin embargo he de reconocer que fui perezosa en aprender su receta (no así en degustarla) y cuando veía a mi madre ligar la bechamel me aburría y huía de la lección de ese día. He tardado años en aprender a hacerlas y he de reconocer que no fue la receta de mi madre (que solía hacer la bechamel por separado), sino mi suegra, quien me ha legado su método para ligar la masa. Hay que decir que las de mi suegra son, las segundas mejores croquetas que he comido, así que su receta es también un gran tesoro culinario.

No os cuento (por hoy, y sin que sirva de precedente) más mi vida, he aquí el vídeo:
Y ahora la receta, con paciencia y amor.

Ingredientes
Restos de pollo cocinado, preferiblemente asado o cocido
varias lonchas de jamon serrano
cebolla
leche
harina
huevos
pan rallado
aceite de oliva

Preparación

Pelamos, lavamos y picamos muy bien la cebolla.

Quitamos a nuestra pieza de pollo cocinado la piel y los huesos, y picamos muy menuda la carne.

También picamos bien menudo el jamón.

En una sartén ponemos una cucharada de aceite de oliva, y cuando está caliente sofreimos la cebolla. Cuando esté doradita y blandita, añadimos el jamón y el pollo picado, y rehogamos todo junto un par de minutos.

Hacemos hueco en el picadillo y añadimos tres o cuatro cucharadas colmadas de harina y cocinamos durante un par de  minutos junto con el picadillo, mezclando bien la harina con el aceite y el relleno. Vamos añadiendo leche (a temperatura ambiente mejor que fria) poco a poco, ligando la bechamel con el picadillo al tiempo.

Cuando ya tenemos una masa cremosa, pero consistente, apartamos del fuego y colocamos en un recipiente rectangular de forma homogénea (conviene evitar los recipientes cóncavos, tipo cuenco, ya que la masa del centro no  se cuaja de igual manera). Cuando ha perdido el calor se mete en la nevera  de 6 a 12 horas antes de dar forma a las croquetas.

Una vez que la masa ha reposado y se ha enfriado, podemos enrollar las croquetas.

Con ayuda de una cuchara partimos porciones de la masa. Batimos dos huevos y rebozamos las porciones.

En un recipiente con pan rallado vamos empanando las croquetas, dándoles la habitual forma cónica moldeándolas con las manos.

Una vez que toda la masa está convertidaen croquetas, sólo queda freirlas. Ponemos abundante aceite a calentar en una sartén y cuando el aceite está caliente, añadimos unas cuantas croquetas (no demasiadas, para que se frian bien) y las doramos bien por todas partes. Cuando están bien doraditas las apartamos de la sartén y las dejamos reposar medio minuto en un papel absorbente.

Tan pronto como hayamos frito tantas croquetas como queramos degustar, las servimos...¡y a disfrutar!

Truquillos
Si crees que llevas mucho relleno, echa alguna cucharada de harina más, y luego continúa con el proceso. 

martes, 5 de enero de 2016

Rollitos de cerdo con salsa de miel y mostaza

Que me ha dado a mi por probar la miel y mostaza con toda la carne que entra en casa oye. Y que la mayoría de los experimentos salen bien, así que sigo probando.

Hace unos meses tenía unos filetes de cerdo que no sabía como preparar, y tampoco sabía muy bien como aderezarlos con una salsa rica. Y en ese momento pensé que si la miel y mostaza iban bien en las salsas de asados, también podían sentarle bien a otro tipo de preparaciones.

Y así nacieron estos rollitos, que ya me los piden en casa, ¿para cuando rollitos en salsa de miel y mostaza? Pues para hoy mismo.

Aquí el vídeo.



Ingredientes:

2 filetes de cerdo por persona (puede usarse también cinta de lomo fresca, sin adobar, pero entonces necesitaremos unos cuatro filetes por persona)
4 o 5 lonchas de jamón serrano
2 dientes de ajo
1 calabacín
1 cebolla
2 cucharadas de miel
2 cucharadas de mostaza
1 vaso de caldo
1 vaso de vino blanco
harina
aceite
sal

Preparación:

Partimos los filetes en dos para que sean más pequeños y manejables.
Picamos el jamón y un diente de ajo y lo mezclamos. Ponemos una pequeña cantidad de esta mezcla en cada  porción de filete y los enrollamossobre si mismos. Si no se aguantan puede utilizar palillos para mantenerlos atados. Los enharinamos y los doramos en una sartén o cacerola.

Mientras pelamos la cebolla y el calabacín, y los picamos. Hacemos lo mismo con el diente de ajo.

Cuando los rollitos están bien dorados por todas partes, los sacamos del fuego y los reservamos, y en la misma sartén realizamos un sofrito con la cebolla, el calabacín y el ajo (si te ah sobrado algo del picadito del relleno, también se lo puedes echar).

Cuando está todo cogiendo color, añadimos el vaso de vino, el vaso de caldo, 2 cucharadas de miel y 2 de mostaza, removemos y volvemos a meter los rollitos para que se empapen del sabor. Lo dejamoshervir todo junto a fuego lento hasta la que la salsa se reduzca considerablemente.

Cuando el caldo se haya consumido casi por completo apartamos del fuego, retiramos de nuevo los rollitos y pasamos la salsa por la batidora. Si ha espesado mucho podemos añadirle un deditod e agua tibia para que la salsa sea más cremosa.

Después volvemos a juntar salsa y rollitos y lo dejamos hervir todo junto a fuego lento cinco minutos más.
Y listo para servir.



sábado, 14 de noviembre de 2015

Espaguetis con tomate y chorizo


No toda la pasta admite la misma preparación, pero lo cierto es que esta salsa acompaña muy bien tanto a los macarrones como a los espaguetis.

Hoy traemos la versión espaguetis para quien le guste enrollarlos. Los niños son especialmente maniáticos con el tipo de pasta que quieren comer, pero con esta preparación seguro que aciertas (y si no les gusta enrollar los espaguetis, seguro que les gusta la versión con macarrones)


Os dejo el vídeo para los que prefieren la imagen a la palabra:

Ingredientes (para 3/4 personas)
75 grs de pasta por persona
1 cebolla pequeña
1 o 2 lonchas pequeñas de jamón
1 trozo de chorizo (sarta dulce) 
1 bote de tomate frito de 400 g
1 pastilla de caldo
aceite de oliva
orégano

Preparación
Pelamos la cebolla y la picamos muy pequeñita. Picamos también el jamón, y partimos el trozo de chorizo en rodajitas finitas.

En una sartén ponemos aceite a calentar y doramos la cebolla, cuando esté empezando a tomar color añadimos el jamón, rehogamos un poquito y añadimos el chorizo. Cuando el chorizo ya esté bien hecho añadimos el tomate frito, dejamos que todo se cocine junto a fuego lentounos cinco minutos, removiendo para que no se pegue el tomate y reservamos la salsa.

En una olla ponemos agua abundante a calentar con una pastilla de caldo (ave o carne), un chorrito de aceite y un poquito de orégano. Cuando rompe a hervir añadimos la pasta, que dependiendo del tipo deberá hervir en el agua entre 8 y 12 minutos (también depende de como te guste, al dente o un poco pasada). Removemos de vez en cuando para que no se nos apelmacen los espaguetis.

Cuando estén cocidos y escurridos los espaguetis tenemos dos opciones, en mi casa optamos por la primera porque tienen fijación con remover ellos la salsa. Pero obviamente tu puedes usar la que más te guste.

  • Opción 1: Servimos la pasta en platos y la coronamos con una cucharada abundante de salsa bien caliente. Acompañamos los platos con una salsera por si alguien quiere más cantidad de tomate y chorizo
  • Opción 2: En una olla salteamos los espaguetis con la salsa y servimos con todo mezclado. 
Y ya está, ya tenemos nuestros ricos espaguetis con tomate. ¡A comer! 

lunes, 12 de noviembre de 2007

Tortilla francesa para cenar.

Llega la hora de la cena...la pereza me invade, hoy no estoy para juergas harineras.
Así que un plato sencillo, tortilla francesa. De lo que encuentre en la cocina dependerá que sean rellenas de jamón york o de atún. También se puede rellenar de queso, pero a mi no me gustan. Para que vayan rellenas (y no fundidas con queso) es necesario esperar a que la tortilla este un poco hecha y luego doblarla con sumo cuidado para que el queso no se desparrame con el calor. La tortilla de jamón serrano es un clásico, pero tampoco me va, demasiado salada. Rellena de chorizo tampoco, demasiado grasienta y luego me sube el colesterol por las nubes. Y por supuesto se puede hacer la tortillita francesa simple de toda la vida.

He comprado unos tomates negros (bueno son verde muy oscuro), supuestamente de la huerta murciana, que cortaré en gajitos y pondré como guarnición de la tortilla. Aliñados con aceite de oliva y una pizca de salsa de soja o vinagre de módena.

Bueno ahí vá:
(Actualizamos en 2017 con el vídeo)



Tortilla francesa para una persona.
Ingredientes
2 huevos
1 loncha de jamón york o media lata de atún
aceite

para la guarnición:
1 tomate negro murciano
aceite
salsa de soja.

Preparación
Si el relleno es de jamón, cortamos en trocitos pequeños y si es atún, lo hacemos migas (¡migas, no puré!). Batimos los huevos con alegría, hasta que quede totalmente mezclada la clara y el huevo y no se distinga una de otra. Echamos el relleno (si es atún procurar que vaya bien escurridito) y batimos un poco más. Se calienta un poquito de aceite en una sartén (suficiente para engrasar la sartén, no es necesario mucho más) y cuando está bien caliente se vuelca el huevo. En unos segundos la tortilla ya está bastante cuajada como para darle la vuelta, esto es quizás lo más delicado, lo ideal es voltear (se cierran primero los picos sobre el centro) desde la misma sartén, pero esto es solo para expertos.

La forma más recomendable para un principiante es doblar una mitad sobre la otra, y ayudados de un plato (a forma de tapadera de la sartén) dar la vuelta. Con un poco de práctica se le dará fácilmente la vuelta con la misma pala de cocina (madera siempre, que el metal raya la sartén y luego se pega). Y cuando se hayan hecho cien tortillas francesas sin plato estamos en condiciones de empezar a probar a voltearla en el aire...



Buen provecho.