viernes, 18 de enero de 2013

Bizcocho de yogur

Esta receta, que yo recuerde ya la hacía mi madre desde que yo era un mico. Es además uno de los recuerdos más temprano que tengo. Mi madre escuchaba un programa en la radio donde daban trucos, remedios caseros y recetas, y recuerdo ver como después de oir la receta del yogur, cogió un boli y la apuntó mientras me decía ¿parece fácil, verdad?

Pues bien, aunque de niña hice la receta un par de veces bajo la atenta supervisión de mi madre, he de reconocer que hasta el 2005 aproximadamente no me sentí tentada de realizar de nuevo este bizcocho, cuando vi que era parte del desayuno estrella de una casa rural en la que trabajé.

Bizcocho de yogur
Y desde aquél momento no sólo recuperé la receta sino que he hecho mis propios experimentos  añadiendo ingredientes, cambiando las cantidades, etc. Pero esto, son otras recetas y deberán ser contadas en otra ocasión, hoy vamos con la base, con el clásico bizcocho de yogur. Os dejo en primer lugar el vídeo que para eso lo tenemos:



Ingredientes

1 yogur natural  (no importa si es bífidus, griego, desnatado o con música, pero debes conservar el envase ya que será la medida para os otros ingredientes)
1 sobre de levadura
1 medida de aceite de girasol (la medida es el vaso del yogur)
2 medidas de azúcar
3 huevos
3 medidas de harina

1 nuez de mantequilla para untar el molde.

Preparación

En un bol se mezclan los ingredientes. Yo prefiero mezclarlos de uno en uno, según los voy añadiendo, pero esto va en preferencias, puedes mezclarlos dos a dos o todos juntos. Tiene que quedar una masa algo líquida pero espesa.

Se precalienta el horno a 180º o 200º. Como ya he dicho en otra ocasión cada horno es un mundo y nadie mejor que tu para saber como va tu horno.

Se unta el molde con mantequilla, y se le añade la mezcla despacito. Se introduce el molde en el horno y se deja que se haga el bizcocho durante unos 30 o 40 minutos. Para saber si está en su punto puedes utilizar un palito de metal o de madera (de los que se usan para las brochetas) e introducirlo en el bizcocho. Si sale húmedo, con pasta pegada, el bizcocho aún no está cocido por dentro. Si sale limpio, o con una miguita de bizcocho es que ya está cocinado (por fuera ha de estar doradito).

Y una vez cocido sólo hay que sacarlo del horno, dejarlo enfriar, desmoldarlo y listo para comer en el desayuno, en la merienda, de postre o de recena.




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