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sábado, 30 de diciembre de 2017

Lacón a la gallega

Este plato tan tradicional de la cocina gallega es una de la cosas más sencillas y más buenas que se pueda preparar. Como estamos escasitos de tiempo durante las fiestas, también es una tentación preparar estas recetas tan sencillas, tanto para un entrante de las cenas festivas como para un primer plato en una comida intermedia o para solucionar sencillamente esa cena que se te ha pasado preparar antes. Pero advierto, mi versión no es exactamente como la receta que se sirve en bares y restaurantes de toda la geografía española, ya que está adaptado a las vicisitudes de un pequeño núcleo familiar.
Ingredientes
Patatas
Lacón en lonchas
sal
aceite de oliva
pimentón dulce

Preparación

Lavar las patatas y cocerlas (con la piel). Si no tienes tiempo para cocer las patatas en agua pero tienes un microondas, puedes hacerlas al microondas en cinco minutos.

Cuando la patata este cocida, pelar y partir en rodajas, distribuir las rodajas de patata en el plato o fuente donde se vaya a servir. Espolvorear sal y un chorrito de aceite de oliva por encima

En una sartén ponemos una cucharadita de aceite a calentar y doramos las lonchas de lacon por ambos lados. Cuando ya están algo tostadas vamos colocando las lonchas de lacón sobre la patata.

Regamos con un poquito de aceite de oliva y espolvoreamos sal y pimentón dulce por encima del lacón y la patata. Ya está listo para servir.

Rápido, fácil y tradicional.

martes, 16 de mayo de 2017

Croquetas de jamón

Cuando inicié este blog hace ya la friolera de diez años, las croquetas eran un manjar que sólo podía degustar fuera de casa, principalmente porque la bechamel y yo eramos enemigas íntimas. Pero eso ha cambiado, prueba de ello es la anécdota que me sucedió hace un par de semanas.

En mi lugar de residencia nos hemos dado cuenta que, en los cumpleaños, los niños huyen de los típicos sandwiches y que prefieren una buena tortilla de patata, unas empanadillas o unas croquetas, así que estamos sustituyendo el menú de las celebraciones. Así por lo menos hacen una merienda-cena y luego preocupa menos que se pongan golosos de tarta.

En el último cumple en el que hubo croquetas, mi hija se acercó muy enfadada con una croqueta en la mano (claramente precocinada) al lugar donde yo estaba y  me dijo "¿de verdad quieres que me coma esto? ¡pero si no tienen nada que ver con las tuyas!". Nos dió por reir y le dije que no se preocupase, que comiese lo que quisiera y que ya comería croquetas cuando yo las hiciese, a lo que me contesto muy ofendida "a ver si es verdad, que hace mucho que no las haces". Y yo que no me resisto a darle estos caprichos gastronómicos, a la mañana siguiente me puse a preparar estas croquetas con jamón de las que hoy os traigo video y receta:

Ingredientes  (para unas 30 croquetas aprox)
8 lonchas de jamón serrano o ibérico
1 cebolla
4 o 5 cucharadas colmadas de harina
3/4 de litro de leche
aceite de oliva
3 huevos
pan rallado en abundancia

Preparación
Lavamos, pelamos y picamos la cebolla bien menudita. Ponemos una sarten honda con aceite de oliva a calentar y doramos la cebolla.

Picamos el jamón bien menudo y lo añadimos a la sartén cuando la cebolla este bien dorada, y lo dejamos cocinar todo juntoun minuto.

Abrimos hueco y añadimos la harina, cocinándola con el propio aceite de oliva, y después vamos mezclando todo. Añadimos la leche (del tiempo o templada) poco a poco, hasta que obtengamos una pasta cremosa que se despega con facilidad de las paredes de la sartén, pero que tiene la suficiente consistencia como para no caerse de la cuchara de madera.

Cuando ya tenemos la masa con el jamón preparada, la apartamos del fuego y la dejamos enfriar en un recipiente plano, y cuando hayan perdido el calor del fuego, dejamos enfriar en la nevera un mínimo de seis horas.

Cuando la pasta ya esté cuajada y moldeable, hacemos pequeñas balas o cilindros de la masa, las pasamos por el huevo batido y después por el pan rallado. Cuando ya las tenemos listas, calentamos aceite (a fuego medio alto), y freimos hasta que esten bien doraditas nuestras croquetas de jamón.

Y después sólo queda degustarlas.



sábado, 21 de noviembre de 2015

Bizcocho de chocolate y nueces.


He conocido a lo largo de mi vida dos dulces a los que llamaban negritos. El primero, una montañita de merengue recubierta por chocolate y con una base de galleta maria, lo vendían en las pastelerías de mi barrio cuando yo era niña. No los he vuelto a ver, algún día intentaré encontrar una receta parecida para intentar reproducirlos.

El segundo lo conocí en mi primera visita a Asturias, y se trata de un bizcocho de chocolate y nuez que se vende en porciones individuales y que me cautivó desde la primera vez que lo probé. A este postre típico de Asturias es al que trataba de acercarme con esta receta aunque tengo que decir que no consigo que el bizcocho tenga la humedad que tiene el negrito asturiano.

La receta la saqué de aquellas que mi madre copiaba en una libretita de la radio, o de revistas del corazón y respeté las cantidades que ella tenía anotadas. El resultado es bastante bueno y la verdad es que constituye un bocado delicioso, aunque tiene su tiempo de elaboración.
Bueno no me enrollo más, os dejo videoreceta:
 

Ingredientes

Para el bizcocho:
130 grs de nueces
200 grs de mantequilla/margarina
1 tableta de chocolate negro (150 grs)
250 grs de harina
300 grs de azúcar
1 dl de leche
1 cucharadita de levadura
4 huevos

Para la cobertura:
1 tableta de chocolate negro de 150 grs. (Puede usarse chocolate de cobertura)
1 dl de leche
30 grs de mantequilla

Para adornar
Una docena de nueces peladas (aproximadamente)

Preparación

Bizcocho
En un cazo ponemos la leche, la mantequilla  y la tableta de chocolate troceado. Ponemos a calentar y mezclamos hasta derretir completamente el chocolate y fundirlo con los otros ingredientes. Cuando esté derretido apartamos del fuego y dejamos reposar.

En un bol mezclamos batimos los huevos junto con el azúcar, incorporando poco a poco la levadura y la harina tamizadas. Reservamos 12 o quince nueces y picamos el resto y se las incorporamos a la masa; añadimos también el chocolate fundido y lo batimos todo bien.

Engrasamos una bandeja o fuente refractaria con mantequilla y cubrimos con papel vegetal para horno, para poder desmoldar después el bizcocho fácilmente. Un vez preparado el molde, encendemos el horno a 180º. Repartimos la mezcla del bizcocho en el molde e introducimos en el horno durante unos 25 minutos.

Una vez que tenemos el bizcocho lo dejamos enfriar y desmoldamos.

Cobertura

Fundimos en un cazo los ingredientes de la cobertura, el chocolate, la leche y la mantequilla. Aun caliente lo extendemos por el bizcocho cubriendolo completamente. No te preocupes si el bizcocho absorbe parte del chocolate, aplica capas hasta que todo esté bien cubierto.

Por último, adornamos con las nueces enteras y dejamos enfriar unas horas.

Y después a  cortarlo en porciones y a disfrutarlo.





domingo, 8 de junio de 2014

Tortilla Española (Tortilla de patata con cebolla)

Si hay algo típico, tradicional y característico de la cocina española, eso es la tortilla de patata. La hacemos en todas las comunidades autónomas, en todas las regiones, en todas las ciudades y en todos los pueblos. La hacemos con verduras, con jamón, rellenas y cubiertas, con cebolla y sin cebolla...¡y en todas sus variantes es un manjar absoluto!

Eso si, que sea una receta tradicional y con unos ingredientes tan básicos y sencillos no significa en absoluto que sea un plato fácil de cocinar. Decía mi padre, que para aprender a freir huevos fritos, había que freir huevos mil veces, y que al mil diez, o mil veinte, ya te salían bien.

Pues con la tortilla de patata pasa tres cuartos de lo mismo. Es un plato que requiere mucha práctica para que quede doradita por fuera y en su punto por dentro (ni demasiado cuajada ni demasiado cruda). A mi, después de tantos años cocinándola, aun hay veces que no me queda en su punto. El que es un maestro es mi suegro. Como me digan que van a hacer tortilla allí que me planto con cara de nuera buena.

La receta que traigo yo hoy es la básica, la tortilla de patata con cebolla de toda la vida. Y al que no le guste con cebolla que no se la eche.


Ingredientes

4 o 5 patatas
1 cebolla
4 huevos
aceite de oliva
2 pellizcos de sal

Preparación

Lavamos y pelamos las patatas y las cortamos en rodajas muy finas (yo suelo usar un rallador de esos que te hacen láminas como para hacer patatas chip). Pelamos también una cebolla y la picamos también en rodajas muy finas.

En una sartén pondremos abundante aceite a calentar y añadimos, primero la cebolla y cuando esté bien doradita, añadimos la patata. Ojo, es importante echar primero la cebolla, si no se cocerá y el resultado no será igual de rico. Si no te gusta la cebolla, echa la patata en aceite bien caliente.

Es necesario moverlas frecuentemente para que no se peguen y se separen y se frían bien. Hay quien dice que deben quedar más cocidas que fritas, pero a mi eso tampoco me convence. En cuanto veas que están fritas (no doradas, eso no), las sacamos, escurrimos bien el aceite y dejamos enfriar. Si todo ha salido bien tendremos unos hilos de cebolla bien doraditos entre las patatas.

Batimos  los huevos muy bien, que queden muy homogéneos. Añadimos la patata, uno o dos pellizcos de sal, y lo mezclamos todo bien.

En una sartén que no se pegue  (¡muy importante que no se pegue!) ponemos una cucharadita de aceite de oliva a calentar y cuando está bien caliente y bien extendida por la sartén incorporamos la mezcla. Haremos movimientos circulares con la sartén para que coja forma. La cuajamos unos tres minutos por cada lado, e iremos dando la vuelta a la tortilla hasta que adquiera el color dorado que nos guste.

Si la quieres más cuajada, pon el fuego muy lento, tardará más en dorarse y el huevo se cuajará por completo. Si te gusta un poco jugosa, manten el fuego alto pero no demasiado fuerte, o se dorará por fuera muy rápido y el interior quedará crudo.

Y después de un rato de paciencia, tendrás tu tortilla de patata.

Si es la primera vez que la haces no te desanimes, como digo, es un plato más dificil de lo que parece.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Potaje de Vigilia

Tradicionalmente, en los hogares católicos se comía este delicioso plato los viernes de las semanas de cuaresma, y muy especialmente en Semana Santa. La principal función de este plato era suprimir la carne de la dieta, y lo cierto es que no creo que nadie lo echara en falta con la contundencia que tiene la receta.

Vaya por delante que soy una apasionada de los guisos de legumbres y sobre todo de garbanzos y por si acaso, os pasa como a mi, os cuento cómo lo hago.

Lo primero, os dejo el vídeo, y como siempre, a continuación podéis leer toda la receta:
Ingredientes

300 grs (aprox) de Garbanzos, puesto en remojo el día anterior
2 cebollas
2 dientes de ajo
1 tomate
100 o 150 grs de pan
150 grs de espinacas
1 Zanahoria
2 huevos cocidos
pimentón
harina
cominos
clavo

Preparación 

Ponemos en remojo los garbanzos 24 horas antes de preparar el guiso.

Cocemos los dos huevos y reservamos.

Lo primero de todo es poner a cocer los garbanzos mientras preparamos el resto de los ingredientes. Picamos una cebolla, un ajo y el tomate muy picadito y cortamos el pan en daditos.

Añadimos a la olla con los garbanzos la zanahoria y 1 ajo entero.  Limpiamos la cebolla y le pinchamos varios clavos (se entiende que el condimento llamado clavo, no me vayáis a llenar la cebolla de puntas de hierro), y la añadimos también.

En una sartén  ponemos aceite de oliva a calentar (una cucharada) y  hacemos picatostes con el pan.

Vamos a poner en un mortero un poco de comino, la mitad del pan frito (reservamos la otra mitad) y una yema de huevo y lo machacamos bien. Sofreímos la otra cebolla, junto con el otro ajo, el pimentón y el tomate (los ingredientes que  habíamos picado previamente) y añadimos el majado de comino, huevo y pan.

Cuando los garbanzos llevan cerca de hora y media cociendo, añadimos el bacalao, el sofrito y las espinacas y lo dejamos hervir a fuego lento otras dos horas.

Partimos el huevo en cuartos, y cuando ya está listo el guiso, lo servimos con unos picatostes y un cuartito de huevo por encima. Y a disfrutar de la Semana Santa.







jueves, 26 de septiembre de 2013

Ragout de ternera

Bien, lo confieso: esta receta es la versión de otro ragoût que hay en la red, en concreto el de la Casa de Tomasa, pero yo lo hago ligeramente diferente.

La verdad es que este tipo de estofados en mi casa suelen ser un acierto, comida de cuchara, que incorpora al menos tres de los tipos de alimentos  (fécula, verduras, proteína), que se puede servir como plato único y que además suele quedarte comida preparada para otro día. Vamos, casi de diez.

Mi problema era controlar los tiempos al hacerlo sin olla rápida, que me solía quedar la carne dura como piedra y la patata como puré. Los tiempos que indica Tomasa en su receta me sirvieron como referencia para aprender a cocinar este rico estofado.

Aquí va el vídeo de mi versión de ragoût en olla rápida
Y ahora, para los que les gusta la buena la lectura, la receta por escrito:
Ingredientes:
1/2 kilo de carne de ternera para guisar
3 patatas
2 zanahorias
1 cebolla
1 diente de ajo
2 cucharadas soperas de tomate frito
1 vaso de vino blanco
1 bote de guisantes
harina
Aceite de Oliva

Preparación:
Enharinamos los trozos de carne y los freímos  en la olla hasta que estén dorados. Los sacamos y reservamos.
Pelamos y picamos la cebolla y el ajo. Los rehogamos junto con las zanahorias unos minutos y añadimos el vino blanco. Lo mezclamos todo bien y dejamos que se consuma el alcohol  del vino, incorporamos la carne y dos cucharadas de tomate frito, removemos y cubrimos con agua. Cerramos la olla y la ponemos a fuego fuerte. Dejamos 15 minutos desde que empiece a pitar y bajando la temperatura dos o tres puntos (fuego medio).
Mientras, escurrimos los guisantes del líquido conservero, pelamos, lavamos y triscamos las patatas. Seguimos las medidas de seguridad antes de abrir la olla (cada uno sabe como funciona la suya) e incorporamos las patatas y los guisantes, cubrimos con un poquito más de agua si fuese necesario y volvemos a cerrar la olla dejándolo otros diez minutos más desde que empiece a pitar.

Si al abrir la olla estuviese aun muy caldoso, a mi me gusta dejarlo unos minutos destapada para que se espese el caldo, pero hay quien el estofado le gusta más caldoso, así que esto, como los colores, va en gusto.

Se sirve en el plato, y se come con mucho gusto.